lunes, 16 de julio de 2012

La cuestión de la práctica

Me gustaría dedicar unas líneas a la cuestión de la práctica para el estudiante de traducción.

Todas las disciplinas dependen de la práctica para realzar el aprendizaje en general y lograr la incorporación de técnicas o procedimientos que luego formarán parte de la vida profesional. Estoy hablando en términos generales y sin referirme a una profesión específica, ya que lo que dije antes se puede aplicar a cualquier actividad profesional. 

Nadie esperaría que un pianista pudiera tocar un concierto para piano de Chopin sin haber pasado al menos ocho horas diarias sentado frente al piano tocando cada parte del concierto una y otra vez hasta que sonara perfecto. A nadie se le ocurriría que una bailarina podría representar los papeles de Odette o de Odille de El lago de los cisnes sin haber pasado gran parte de su vida (desde los cuatro o cinco años, más o menos) haciendo barra, pliés y demás movimientos que garanticen que pueda salir airosa al escenario. Y en vísperas de los Juegos Olímpicos, ningún atleta que compita en alguna disciplina habrá llegado allí sin haberse molido el esqueleto unas cuantas horas, durante unos cuantos años hasta llegar a este momento.

Tampoco podríamos pensar que alguien que juega al póker, al ajedrez o al billar estaría en condiciones de ganar torneos o competencias sin haber dedicado gran cantidad de horas a jugar cualquiera de los anteriores a fin de lograr una cierta maestría, un dominio sobre el juego que culminara con éxito.

Pareciera que esto no es así para el estudiante de traducción. Por lo general, los estudiantes no intentan traducir el texto como tarea previa y esperan a la clase para intentar una traducción a primera vista sin haber hecho la investigación correspondiente de los términos técnicos, científicos o específicos del texto y sin haber comprobado las reglas ortográficas, estilísticas, gramaticales y de edición que corresponden al trabajo en cuestión. Piensan que el lenguaje es algo natural, innato y, como tal, no es necesario practicarlo a esta altura de sus vidas. Ya lo tienen domesticado.

No se les ocurre pensar que un error en una traducción equivale a una nota mal tocada en un concierto, un paso dado a destiempo en un ballet, una mano mal jugada en póker, una pieza mal movida en ajedrez, y podría seguir enumerando. No importa si la traducción es para una clase. La clase debería ser el comienzo, el punto de partida para incorporar la técnica, aprehender los procedimientos y a eso solo se llega con la práctica. Nadie, ni siquiera Mozart, podría tocar un instrumento sin haber aprendido primero y se aprende con la práctica.

Por más molesto que resulte tener que "sentarse a hacer deberes", sobre todo a esta altura de sus vidas, es necesario hacerlo. Solo así se puede internalizar lo que se revisó, se investigó y se redactó en forma independiente. Es la única manera de detectar las interrelaciones entres las palabras y las frases y descubrir cómo se pueden trasladar al otro idioma con total naturalidad y precisión. Eso no se logra en forma improvisada. Solo se logra después de mucho leer, corregir, redactar, desechar y volver a escribir. Y eso es la práctica.

A veces la única diferencia entre un profesional y otro es, precisamente, la práctica.

jueves, 13 de octubre de 2011

Some very useful abbreviations and their full origins

Here's a link to an extremely interesting site on writing. This time, I bring you 20 abbreviated forms, their meaning, their origins and their place in normal modern formal writing.

http://www.dailywritingtips.com/20-clipped-forms-and-their-place-if-any-in-formal-writing/

Regards,
Alex Mierez Revilla.

martes, 13 de septiembre de 2011

Comparación entre el perito traductor y el perito intérprete

Comencemos con lo obvio: el traductor escribe y el intérprete habla. Pero más allá de la obviedad, el soporte que cada profesional usa determina las actitudes que asumirá para desempeñar sus tareas.

El traductor lidia con lo que está escrito, por lo tanto, depende del contexto y, en general, tiene un plazo determinado para entregar su traducción. Tiene tiempo de realizar investigaciones y consultas, puede darse el lujo de tomar decisiones lógicas, precisas y racionales y fundarlas en bases sólidas. Tiene la posibilidad de cortar y pegar, de buscar la mejor combinación de palabras o la expresión más ajustada. La mayor interacción que puede esperar un traductor es con sus libros de consulta, sus manuales de estilo, sus glosarios y sus diccionarios. La investigación del traductor es posterior al hecho, sobre el texto que le encomendaron traducir. Es posible que utilice mucho la memoria, pero no tiene la sensación de que depende de ella, ya que tiene a dónde recurrir en caso de bloqueos mentales. Es un universo cerrado, incluso claustrofóbico, en el que ingresa solo aquello que el traductor necesita para llegar a su cometido. La pesadilla de un traductor es no encontrar la traducción exacta o no  poder comprender qué quiso decir el autor en algún párrafo. Este es un universo en cámara lenta.

El intérpete, por el contrario, depende de la situación, y cuenta con su voz y su rapidez mental para desempeñar su trabajo. Y siempre tiene un interlocutor, o varios. Su mundo es "el" mundo, el que experimentamos todos. No conoce la claustrofobia, el aislamiento ni la soledad. El intérprete solo cuenta con unos segundos para articular en un idioma lo que alguien dijo en otro. No puede darse el lujo de emplear cinco minutos para consultar un diccionario ni buscarlo en Internet. La investigación del intérprete es anterior a la situación de interpretación, se basa en la redacción de listas de vocabulario inherentes al contexto y en memorizarlas de tal manera que resulte natural cuando las use. La pesadilla del intérprete es el silencio de radio, la incapacidad de expresar al instante lo que alguien que mueve la boca está diciendo (esto en la percepción del oyente que depende de la interpretación para asimilar el contenido). La interacción del intérprete, aunque limitada, es máxima ya que se encuentra inmerso en una situación comunicativa entre personas que conduce al intercambio lingüístico fluido y,  en consecuencia, impredecible. Este es un universo en avance rápido.

Según lo anterior, ambos profesionales emplean actitudes distintas para realizar sus tareas. Convengamos que ambos deben contar con una gran cultura general. Analicemos aquí las capacidades específicas que cada profesional debe perfeccionar para desempeñar su labor con la mayor eficiencia.

El traductor debe tener actitud de autor. Debe ser un lector incansable y ejercitar la comprensión lectora, debe estar a la vanguardia de la incorporación de vocablos y acepciones y a la modificación de la normativa que rige los idiomas en los que lee y escribe. Debe aspirar al dominio absoluto de los idiomas que utiliza, tanto en la comprensión del significado como a la precisión en el uso del lenguaje y sus particularidades y debe estar alerta a la contaminación recíproca. Debe estar al tanto de la evolución de los giros idiomáticos y de las equivalencias culturales para lograr una traducción que resulte natural y cotidiana para el lector.

Por su lado, el intérprete debe tener actitud de actor. Debe centrarse en ejercitar el oído y la comprensión auditiva, no solo en los idiomas que maneja y sus variantes sino también en detectar imperfecciones en su propia producción. Debe ejercitar su enunciación y pronunciación a fin de eliminar contaminaciones recíprocas y mantener sus enunciados lo más auténticos e impersonales como le sea posible. Debe estar preparado para reaccionar bajo presión, debe tener sangre fría y capacidad parra improvisar. El intérprete es un actor principal que no tiene libreto ni pudo participar en el ensayo general. Es la estrella, pero no el protagonista.

En las tablas que figuran en el enlace a continuación se puede ver un resumen de la comparación entre las características y las capacidades de un traductor y de un intérprete:



Quedo a la espera de cualquier comentario al respecto.

Alex Mierez Revilla.




jueves, 8 de septiembre de 2011

El nuevo perfil del traductor

Este es el enlace al artículo de la referencia de gran interés para quienes estudiamos, enseñamos, ejercemos e intentamos mejorar nuestra profesión:

http://victorgonzales.blogspot.com/

Gracias,
Alex Mierez Revilla.